Seguimos esta sección con una palabra que, en realidad, es un anglicismo, tan extendido que me he permitido incluirlo aquí en lugar de en la letra S de Superventas, pues eso es lo que significa Best seller.

BEST SELLER
¿Qué es un best seller? El DLE recoge la siguiente definición: «libro o disco de gran éxito comercial». Sin embargo, el best seller es algo más que un libro que ha alcanzado grandes cifras de ventas. ¿Sabíais que algunos de los que hoy consideramos clásicos, en su día nacieron como productos superventas? Por lo tanto, un libro de calidad literaria puede realmente convertirse en best seller, lo que no impide que asociemos este término a mala o mediana calidad.
Si tuviéramos que caracterizar a un superventas, lo primero de lo que hablaríamos sería del estilo. Su público es mayoritario, así que la forma de narrar suele ser sencilla, descriptiva. El vocabulario no debe distraer a un lector que suele leer en el transporte público. Los diálogos fluyen con facilidad, y la trama no tiene complejidades excesivas. Por el mismo motivo, los personajes suelen ser estereotipos que pretenden identificarse con el lector actual, como el caso de El diario de Bridget Jones, dirigido a un público femenino, en la treintena, urbanitas e independizadas, sin pareja actual o con rupturas recientes. En la actualidad, el camino lógico de estos libros es del papel a la pantalla, una vez que se ha confirmado un nicho con interés en el tema.
Además de esta tipología, hay un éxito claro de la novela histórica, que tiene también su lugar en el mundo del best seller cuando sabe conjugar determinadas características. Hay novelas ambientadas en el pasado histórico que, gracias a una buena labor de documentación, consiguen obras de calidad, como es el caso de Santiago Posteguillo, que aúna historia y ficción con éxito. Otra variantes es utilizar un misterio del pasado (con frecuencia un secreto escondido al mundo por fanáticos religiosos) y desarrollar en el presente una labor de investigación que revele ese enigma durante tanto tiempo vetado al conocimiento de la humanidad. Sus tramas son tan inverosímiles como literariamente débiles; no quieren ser catalogadas como teología-ficción pero su rigor es casi inexistente. Esta falta de coherencia es, precisamente, lo que ha hecho que se las considere mala literatura o novelas mediocres. Sin embargo, es un subgénero que tiene su público o su momento lector, ya que cumple su papel para momentos de distensión y evasión.
No todos los best seller son iguales. Aunque hablemos, de modo general, de tramas relativamente sencillas, quien lea a Frederick Forsyth sabrá que no hay simpleza en sus novelas. Del mismo modo, aunque se haya identificado a los superventas con literatura mediocre, hay otros dos factores a tener en cuenta: la evolución en los gustos de los lectores, y el mercado editorial. Hablaríamos, por tanto, de long sellers, libros que tienen ventas sostenidas durante un periodo tan largo de tiempo que acaban siendo clásicos, como sucedió con Doctor Zhivago.

En el otro extremo estarían los fast sellers, ventas increíbles pero durante poco tiempo, con mucha frecuencia porque han sido la respuesta a inquietudes del momento histórico. Cándido de Voltaire nació con esa idea de fondo, pero luego pasó a long seller. Y quizá el tipo más interesante sea el steady seller, libros que después del gran repunte luego han mantenido sus ventas, y van caminos de ser clásicos de la literatura, como Cien años de soledad.
Los best sellers no son solo consecuencia de cómo está configurada la industria editorial actual, aunque sea cierto que la facilidad para la impresión y un mayor acceso a la educación hayan facilitado que se multipliquen los ejemplares vendidos. Los folletines del siglo XIX son los grandes antecesores del superventas. Donde antes había fascículos, ahora tenemos sagas. Aquellos autores exitosos a veces quedaron relegados al olvido, pero otros tienen su lugar bien visible, como es el caso de Charles Dickens o Wilkie Collins. Generación tras generación, un gran número de lectores ha demandado esta literatura.

Lo que sí es cierto es que mientras se necesite la maquinaria del marketing editorial para dar a conocer a un autor, son ellos los que decidirán quién tiene visibilidad. Pero dado que existen otras opciones para darse a conocer, como la autoedición, la autopromoción, y las redes sociales, siempre hay abierta una puerta al mundo de los lectores.
Leer best sellers no tiene por qué ser negativo. Algunos de esos libros pasarán a la literatura canónica y otros, sencillamente, nos harán pasar un buen rato de lectura. Al final, lo importante es que eduquemos nuestro gusto literario y sepamos distinguir la calidad. Hay un libro para cada momento y un momentos para cada libro.
Si quieres aprender a diferenciar una buena trama de una mediocre, trabajar personajes, y elaborar historias consistentes, aquí te dejo el enlace a los talleres que organizo. Y con la garantía de que te resultará tan entretenido como la lectura de cualquier superventas 😉
Os espero en la próxima letra 🙂

Excelente informe. Solvencia y equilibrio en la opinión.
¡Muchas gracias, Beba! Bienvenida al blog
Me ha gustado mucho. Gracias por compartirlo, veo que es una manera fácil y amena de aprender cositas para los que sólo somos simples aficionados.
Gracias, guapísima. Nos vemos esta tarde.