Reto: un nanorrelato de nueve palabras.
MINOTAURO
Era invencible hasta que París agitó su capa roja.
Los hivernios (relato semana del sábado 30 de abril al viernes 6 de mayo)
Reto: relato género infantil en dos folios inspirado en una obra de Hans Cristian Andersen
Los hivernios
(Inspirado en el título «La reina de las nieves»)
Hace muchos siglos, cuando Laponia era un reino, hubo un monarca que se desposó con una princesa del sur. La nueva soberana se mostraba muy feliz porque adoraba el invierno, y allí era más largo que en su tierra natal. Por eso formuló su deseo infantil de que aquella estación no finalizase nunca. El Espíritu del Invierno, feliz con los halagos de aquella soberana, decidió ofrecer a la real pareja un peculiar regalo de bodas, y les envió a tres de sus más fieles colaboradores, los hivernios.
Los tres magos poseían poderes y nombres que se correspondían con su misión. Se llamaban Lluvia de Nieve, Soplo de Frío y Esquirla de Hielo, y manejaban esos tres elementos a voluntad. Los hivernios no tardaron en conseguir que el invierno se instalase en Laponia de modo perpetuo.
Al principio los súbditos lapones no lamentaron aquel cambio. Las fiestas y celebraciones navideñas se prolongaron hasta marzo, y hubo nevadas, ventiscas y heladas suficientes como para patinar en los lagos en pleno agosto. Pero al comenzar el segundo año, la situación se hizo intolerable. No se podían plantar cosechas, los árboles no daban fruto, y había que talar tantos troncos para mantener encendidas las chimeneas que los bosques comenzaron a peligrar.
Los reyes lapones, protegidos en su palacio, no se daban cuenta de aquellos inconvenientes y seguían alentando la magia de los hivernios. En el exterior crecía el descontento y pronto se murmuró contra los soberanos.
Fue una joven llamada Naska la que propuso una solución: había que secuestrar a aquellas criaturas, y para entrar en palacio fingirían ser la delegación de un reino inventado. Solicitarían a los monarcas lapones la ayuda de los hivernios para construir allí un Palacio de Hielo. Una vez que tuvieran en su poder a aquellos magos les conducirían hasta la isla y les abandonarían allí.
Con paciencia, fueron haciendo los preparativos durante semanas para la farsa. La fingida delegación llegó por fin una mañana hasta las puertas del palacio de los reyes de Laponia. Naska fue presentada como la princesa de la Isla de Aine, y los monarcas la recibieron en audiencia, avergonzados de no conocer aquel lugar del que procedía tan lujosa delegación. La princesa hizo su petición a la pareja real y los soberanos se mostraron encantados de poder estrechar lazos de aquel modo, cediéndoles durante un tiempo a aquellos magos.
Todo iba saliendo según lo planeado, pero cuando ya se encontraban con los hivernios a media jornada de su destino, estos comenzaron a recelar una trampa. Temerosos de su magia, Naska y sus compañeros les confesaron la verdad. La reacción de los hivernios, después del enojo inicial, fue más amigable de lo que esperaban. Ellos estaban hartos de provocar ventiscas y nevadas para los reyes de Laponia, y les pareció una buena oportunidad comenzar una nueva vida en aquella isla, donde podrían usar sus poderes de forma artística.
Así que los hivernios se establecieron en la isla de Aine y cubrieron pronto de nieve y hielo aquel lugar. Pero también llevaron a cabo muchas otras maravillas que aún hoy se visitan, como el Palacio de Hielo. Naska y otros más se exiliaron allí, eludiendo el enfado de los reyes lapones. Esquirla de Hielo se casó con Naska y fueron los primeros reyes de la Tierra del Hielo, que es como se ha conocido desde entonces a la isla de Aine: Iceland, o Islandia en nuestra adaptación lingüística.
Y Laponia volvió a tener sus largos inviernos, aunque nunca más eternos.
El anónimo (relato semana del viernes 16 de abril al sábado 22 de abril)
Reto: Una historia narrada en segunda persona.
EL ANÓNIMO
Una mañana de sábado recibes un anónimo. En realidad, tampoco sabes con certeza que pueda estar dirigido a ti (habla de una mujer que no conoces, de una ciudad que no has visitado, de una tarde de abril que no recuerdas), pero lo han dejado en tu buzón. El sobre del anónimo no tiene remitente ni destinatario. Dentro hay una octavilla donde han formado el mensaje con palabras recortadas de una revista. Son solo cinco líneas. Memorizas las frases. Intentas buscar posibles anagramas. Lo pones sobre el cristal de la ventana y te imaginas como un inspector de policía, quizá Colombo. Decides ir al quiosco a comprar unas revistas para comparar las letras, y dedicas el resto del día a esa tarea.
Cuando llega la noche, tomas una resolución. Sales de la casa con el sobre en la mano. Te diriges a los buzones comunes y lees los nombres de los vecinos. El del quinto izquierda es un viudo jubilado como tú. Y metes dentro el anónimo sin una sombra de remordimiento. Ahora ya puedes ir a acostarte.
Calvos, S.A. (relato semana del viernes 9 de abril al sábado 15 de abril)
Reto: Una historia donde aparezca algún elemento de ciencia ficción.
Calvos, S.A.
El diagnóstico es unánime; después de visitar siete especialistas, coinciden en afirmar que tu pelo se mantendrá firmemente arraigado a tu cuero cabelludo. No conocerás la palabra alopecia, ni calvicie. Nadie podrá ver relumbrar tu cabeza pelada. Quizás algunas entradas, te dicen unos, palmeándote los hombros. Puede que se inicie un proceso de decalvación en algunas zonas, indican los más optimistas, para a continuación contener su entusiasmo y susurrarte: «ningún calvatrueno, por supuesto, eso no lo espere, tiene usted un pelo demasiado grueso y fuerte».
Sí, es terrible, coinciden todos cuando te desahogas acerca de tus expectativas de futuro. En efecto, piensas, ellos saben que no tienes cabida en la sociedad de mediados del siglo XXI, monopolizada por la empresa Calvos S.A. En un mundo donde el estrés y la ansiedad convierte en pelones a los niños de siete años, eres un paria.
Tienes treinta años y sigues con pelo. Estás harto de usar la rasuradora para ocultar «tu diferencia». Sabes que debes hacer algo tan límite como la muerte: mañana, sin falta, buscarás a los otros que son como tú y emprenderás la Resistencia.
Los comienzos nunca fueron fáciles (relato semana del viernes 2 de abril al sábado 8 de abril)
Reto: Una historia que suceda en un jardín de infancia.
LOS COMIENZOS NUNCA FUERON FÁCILES
—Es la tercera cuidadora en un mes.
—Los niños vuelven llorando un día sí, y otro también.
—Mi bebé es alérgico a la leche de mamut.
—No deberíais dejarles jugar con hojas de sílex. ¿Quién les tiene que curar luego, eh?
Las quejas iban subiendo de tono hasta que Momma estalló. No había tenido hijos con su pareja, y le había parecido un buen modo de emplear el tiempo y obtener pieles. Pero aguantar gritos era otra cosa.
Echó a todos de su cueva y les devolvió sus pagos. Ya volverían a rogarle. Era una ocupación demasiado novedosa, y nadie dijo que los comienzos fueran fáciles.



