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22/02/2009 by Rocío de Juan 4 comentarios

Breve antología de la literatura universal, de Luis Landero

Canta, oh diosa, no sólo la cólera de Aquiles sino cómo al principio creó Dios los cielos y la tierra y cómo luego, durante más de mil noches, alguien contó la historia abreviada del hombre, y así supimos que a mitad del andar de la vida uno despertó una mañana convertido en un enorme insecto, otro probó una magdalena y recuperó de golpe el paraiso de la infancia, otró dudo ante la calavera, otro se proclamó melibeo, otro lloró las prendas mal halladas, otró quedo ciego tras las nupcias, otro soño despierto y otro nació y murió en un lugar de cuyo nombre no me acuerdo. Y canta, oh diosa, con tu canto general, a la ballena blanca, a la noche oscura, al arpa en el rincón, a los cráneos privilegiados, al olmo seco, a la dulce Rita de los Andes, a las ilusiones perdidas, y al verde viento y las sirenas y a mí mismo.

Publicado en el libro «Quince Líneas» 1996, con el seudónimo Faroni

Atrévete a descubrir los libros que hay detrás 🙂

Publicado en: ALQUIMISTAS, EXPERIMENTOS

16/01/2009 by Rocío de Juan 1 comentario

Donde habitan las musas (II)

Antes decía que no creo en la inspiración, pero está claro que hay detonantes de la misma, como muestra la extensa lista que dejaba en el post de mismo nombre que éste.

Después de comprobar que en dicha lista no figura éste, he aquí uno de los recursos que yo utilizo: la complicidad con el lector lector.

No es una redundancia; he escrito a propósito dos veces lector, porque hay una doble relación: 1/es lector de mi texto en ese momento, 2/es lector de mis lecturas, de las que han inspirado el texto, cuya relación (más o menos evidente) debe descubrir para disfrutar plenamente del sentido del relato.

Como no hay mejor explicación que un ejemplo visible, allá van dos textos míos muy breves donde lo utilizo. Espero que los disfrutéis.

ESCENAS DE OTRO DANTE

Beatriz, sonriéndome. Beatriz, masticando hojas de menta para que después, al besarla, me atrape la frescura de su boca y el delirio de su abrazo. Beatriz, vertiendo palabras en mi oído para reírse luego de mi expresión escandalizada.

Beatriz, ocultando nerviosa un sobre acartonado a su espalda. Beatriz, encerrada en el baño mientras ahoga su llanto con el ruido del grifo abierto.

Beatriz, aferrando mi mano en aquel cuarto blanco, mintiendo cuando dice que pronto estará bien. Beatriz, clavándome su mirada, mientras la luz huye de sus ojos.

Del cielo al infierno, de arriba abajo, recorro a la inversa las escenas dantescas para hallar, finalmente, que mi peor tortura sólo acaba de comenzar.

VELATORIO

Están ahí fuera. Oigo el arañar de sus antenas contra la puerta, el rascar de sus patas en los baldosines del rellano. El zumbido crece y crece en volumen, hasta entonar una sinfonía macabra, un réquiem de vibraciones.

Pero no les dejaré entrar, aunque amasen entre sus patas un ariete de barro con el que derribar las puertas.

Me niego a que den el último adiós a mi hijo. No quiero conservar la imagen de Gregorio rodeado de una multitud de escarabajos, en actitud de adoración ante su ídolo caído.

Explicaciones a «Escenas de otro Dante» (pasar el ratón a continuación):

Beatriz, la amada, comparte nombre con aquélla que lo fue de Dante Alighieri. Este italiano, en su Divina Comedia, recorre el Infierno, Purgatorio y el Cielo a lo largo de varias escenas. En el Cielo se reúne con Beatriz. En mi texto sucede al revés: este anti-Dante, que posee a Beatriz desde el inicio, va pasando por los tres estadios marcados por los diferentes párrafos, hasta concluir en su peor infierno: sobrevivir a la muerte de la persona que amaba.

Explicaciones a «Velatorio» (pasar el ratón a continuación):

Aquí la relación con «La metamorfosis» de Franz Kafka sólo se establece al llegar al final. ¿Qué hace una multitud de escarabajos intentando entrar en una casa? Lo sabemos en las últimas líneas. Gregorio Samsa, el humano-escarabajo incomprendido por los hombres recibe, en cambio, el tributo y reconocimiento de los pequeños insectos con los que compartió naturaleza.

Publicado en: EXPERIMENTOS

02/05/2008 by Rocío de Juan 3 comentarios

Sopacuento de títulos

Un experimento literario: he escrito un relato camuflando en su interior títulos de novelas o relatos conocidos. El resultado es algo que he dado en llamar «Sopacuento de títulos». Creo que soy la primera en inventarlo, pero cualquier sabe…

Hay 16 títulos, ¿os atrevéis a intentar encontrarlos?

La Ciudad Que Nunca Existió

A EMG

Si una noche de invierno un viajero atraviesa el Bosque de la Larga Espera, puede que llegue a las ruinas circulares de Milenia, la última de las ciudades invisibles. La ruta hacia Milenia sólo la conocen la muerte y la brújula desnortada, pero en algún momento de la vida todos han soñado con ella. Su atractivo ha logrado seducir a lo largo de los siglos a hombres y mujeres que emprendieron un largo viaje para encontrarla, guiados tan sólo por la señal fugaz de los cometas en el cielo.

Dicen que en Milenia siempre brillaba el sol en los días de nubosidad variable, y que el aire tenía un gusto a almendras amargas. Allí gobernaba una niña que nació sabia y que nunca dormía, porque estaba dedicada a la tarea de escribir la historia interminable de las diez mil cosas que rigen el mundo. Sin embargo, detenía su quehacer un instante al día, a la hora del alba, para asomarse desde la más alta de las ventanas de su palacio y contemplar cada mañana una ciudad diferente. Para conseguir ese efecto, las paredes de las casas se recubrían con telas de seda de toda la variedad de tonalidades existentes. Los colores se iban intercambiando a diario de unas casas a otras, obteniendo la metamorfosis de la ciudad. Sus habitantes tenían, además, otra ocupación: recoger de cada una de las fuentes y múltiples canales que recorrían la ciudad las historias perdidas que llegaban transportadas por lágrimas anónimas, y entregárselas a la reina-niña para que pudiese continuar su crónica.

Milenia desapareció una noche y nadie supo muy bien cómo sucedió. Dicen que la reina se quedó dormida escribiendo, y que al cerrar los ojos, dejaron de existir sus súbditos y sus moradas acabaron reducidas a escombros por el abandono. Estas ruinas permanecen como evidencia, aunque sólo sean visibles, según las leyendas, para aquéllos que acuden al último encuentro.

La Ciudad Que Nunca Existió, así llaman a Milenia, porque sólo se conoce su historia por los que la soñaron y contemplaron en todo su esplendor y belleza. Pero sé que un día llegará su hora, la noche del viajero errante que cruzará el bosque buscando resolver el enigma de la muchacha dormida. Hallará las ruinas del palacio y encontrará el camino que conduce a los aposentos secretos de la reina. Allí descubrirá una niña con la cabeza apoyada sobre un libro abierto y una pluma aún aferrada entre sus dedos. En el momento en que la zarandee con suavidad y ella se despierte, Milenia recuperará otra vez su existencia, la que nunca perdió aunque fuese invisible.

Mi temor es que nosotros, en cambio, descubramos en ese instante que éramos parte del sueño de una niña que reflexionaba sobre el Universo.

——————————————————————————————— Solución: (pasa el ratón sobre el espacio en blanco aquí abajo)

1.Si una noche de invierno un viajero, Ítalo Calvino 2.El Bosque de la Larga Espera, Hella H. Haase 3.Las ruinas circulares, Jorge Luis Borges 4.Las ciudades invisibles, Ítalo Calvino 5.La muerte y la brújula, Jorge Luis Borges 6.Cometas en el cielo, Khaled Hosseini 7.Nubosidad variable, Carmen Martín Gaite 8.Un gusto a almendras amargas, Hella H. Haase 9.La historia interminable, Michael Ende 10.Las diez mil cosas, Maria Dermout 11.Seda, Alessandro Baricco 12.La metamorfosis, Franz Kafka 13.Las historias perdidas, Jordi Sierra i Fabra 14.El último encuentro, Sándor Marái 15.La noche del viajero errante, Joan Manuel Gisbert 16.El enigma de la muchacha dormida, Joan Manuel Gisbert

Publicado en: EXPERIMENTOS

21/04/2008 by Rocío de Juan 1 comentario

Cadáveres exquisitos

Antes de nada, se hace necesario aclarar que el cádaver exquisito no tiene relación alguna con los tanatorios.

Por ‘cadáver exquisito’ se entiende el juego o proyecto colaborativo que involucra a dos o más participantes y que consiste en ir dando cuerpo a un material común –ya sea gráfico o literario-, de forma lineal y sucesiva, partiendo de una palabra, frase, párrafo, texto aleatorio, trazo o bosquejo, que el siguiente participante debe enriquecer con un aporte propio, conociendo únicamente los aportes preliminares.
El juego fue creado y popularizado –a partir de un antiguo entretenimiento de salón- por los miembros de la corriente surrealista a principios del siglo XX y recibe este nombre porque la primera frase del ‘juego piloto’ fue Le cadavre exquis boira le vin nouveau (el cadáver exquisito beberá el vino joven).
Por ‘cadáver exquisito’ se entiende el juego o proyecto colaborativo que involucra a dos o más participantes y que consiste en ir dando cuerpo a un material común –ya sea gráfico o literario-, de forma lineal y sucesiva, partiendo de una palabra, frase, párrafo, texto aleatorio, trazo o bosquejo, que el siguiente participante debe enriquecer con un aporte propio, conociendo únicamente los aportes preliminares.
El juego fue creado y popularizado –a partir de un antiguo entretenimiento de salón- por los miembros de la corriente surrealista a principios del siglo XX y recibe este nombre porque la primera frase del ‘juego piloto’ fue Le cadavre exquis boira le vin nouveau (el cadáver exquisito beberá el vino joven).
Nicolas Calas –vanguardista suizo- sostenía que un cadáver exquisito tiene la facultad de revelar la realidad inconsciente del grupo que lo ha creado, en concreto los aspectos no verbalizados de la angustia y el deseo de sus miembros, en relación con las dinámicas de posicionamiento afectivo dentro del mismo. Ernst observó que el juego funciona como un ‘barómetro’ de los contagios intelectuales dentro de un círculo de creadores.
Fueron muy célebres los collages verbales de Lautréamont y los cadáveres visuales que se publicaron en los números 9 y 10 de Revolución Surrealista (1927).
Decía Rulfo que no existen más que tres temas básicos: el amor, la vida y la muerte: para captar su desarrollo normal, hay que saber cómo tratarlos, qué forma darles, sin repetir lo que han dicho otros. En tanto metabolismo continuado de anteriores lecturas, podría decirse que la literatura es en sí misma, un gran cadáver exquisito a partir de temas y preocupaciones bastante simples.

Cómo se elabora un cadáver exquisito:

Cadáver original: se trata de escribir una palabra, frase o sonido en una hoja de papel, realizando un doblez para que el siguiente participante no pueda leerla al escribir la suya. También se llama ‘cadáver ciego’, dando lugar, en palabras de Breton a ‘un texto surrealista obtenido simultáneamente por varias personas que en la misma habitación escriben de tal a tal hora colaboraciones que han de desembocar en la creación de una frase o un dibujo único, al que cada cual ha aportado un solo elemento (sujeto, verbo o atributo; cabeza, vientre o piernas)’. Este cadáver es más aplicable a la poesía, al collage y al dibujo que a la narrativa.
Cadáver con destino: en esta variante se acuerda un principio o final desde el que partir o al que dirigirse, aplicándose el principio de ceguera de la variante original. Presenta ventajas si lo que se quiere es obtener un relato.
Cadáveres de ocasión: fue costumbre entre escritores que mantenían correspondencia ‘terminarse’ mutuamente los poemas. Neruda solía acabarle poemas a Manuel Altolaguirre –al que admiraba por sus maravillosos trabajos de imprenta-. En la imprenta de Altolaguirre se hicieron cadáveres exquisitos aprovechando herramientas tipográficas.
Bajo el seudónimo común de H. Bustos Domecq se escribió uno de los cadáveres exquisitos más célebres de la literatura: ‘Seis problemas para don Isidro Parodi’. Bustos Domecq era el tándem formado por Borges-Bioy Casares.
Cadavre Exquis- Cut up: se trata de realizar un cadáver exquisito, desmontarlo y volverlo a montar utilizando la técnica de cortado y pegado, dando lugar a un texto final puramente surrealista.
Ejercicio de memoria colectiva: partiendo de un solo elemento simbólico o evocativo (juguete, por ejemplo) escribir un párrafo de no más de 5 líneas sobre un recuerdo entre los 2 y los 10 años. Cada participante deberá obtener del material aportado por el anterior un ‘detonador’ de su propio recuerdo.
Cadáver de eterna reescritura: a partir de un texto inicial, cada participante debe reescribir (sucesivamente, sin eliminar los anteriores) dicho texto, respetando el número inicial de palabras.

Dos ejemplos realizados por un grupo de seis personas:
“No me hace falta madrugar para que amanezca.
Un rellotge, dos relojes, one watch, caño caño! Aquest temps
Dentro y fuera de mi, sin dolor sin salir el patio temprano
que me dices, hazlo, cierra los ojos y hazlo, no me digas nada de
ti, ya lo sé todo, todo lo que quiero saber. El resto cuéntaselo a
la Historia, conmigo sólo vive.
Hablarme del mar, marinero”

“Queremos vivir en paz
em armonía.
No emprenyeu al personal.
Silvia rimembri ancora quel tempo della tua vita
mondana quando beltá splendera negli occhi tuoi
ridante e fugitivi…
Qué quieres, dime qué quieres,
no les des tanta vueltas, te diré que sí, sólo quiero
que lo pidas y nada más.
Creo que Manuel se le han empañado las gafas de tanto pensar.
Necesita un final para su novela y no lo encuentra.”

Publicado en: EXPERIMENTOS

16/01/2008 by Rocío de Juan Deja un comentario

Empezar es ya la mitad del camino

Que «empezar es ya la mitad del camino» se lo recordaba Don Quijote a Sancho al comienzo de sus andaduras.
No hay verdad que mejor se aplique a un relato. De un comienzo memorable dependerá en gran medida el posterior éxito de nuestro texto.
Bien lo sabían los autores de las siguientes novelas (¿adivináis quiénes fueron?), que así las comenzaron:

«En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.» El Quijote, de Miguel de Cervantes.

«Al despertar Gregorio Samsa una mañana tras un sueño intranquilo, encontrose en su cama convertido en un monstruoso insecto.» La metamorfosis, de Franz Kafka.
«Hoy ha muerto mamá, o quizás ayer. No lo sé.» El extranjero, de Albert Camus.

«Todas las familias felices se parecen, y las desgraciadas, lo son cada una a su manera.» Anna Karenina, de Lev Tolstoi.

«No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente». Las aventuras del Capitán Alatriste, de Arturo Pérez-Reverte.
«Era el mejor de los tiempos y el peor; la edad de la sabiduría y la de la tontería; la época de la fe y la época de la incredulidad; la estación de la luz la de las tinieblas; era la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación.» Historia de Dos Ciudades, Charles Dickens.


«¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad habría agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos.» El corazón delator, Edgar Allan Poe.

«Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.» Cien años de soledad, Gabriel García Marquez.

«En el siglo XVIII vivió en Francia uno de los hombres más geniales y abominables de una época en que no escasearon los hombres abominables y geniales.» El perfume: historia de un asesino, de Patrick Süskind.

«Anoche soñé que volvía a Manderley, me encontraba ante la verja pero no podía entrar, porque el camino estaba cerrado.» Rebeca, Daphe Du Maurier.

Todos estos comienzos incitan a leer, plantean muchos interrogantes acerca del contenido, de lo que vendrá después. Imitémoslos.

Si os ha quedado la curiosidad por saber a qué novelas pertenecen y sus autores, seleccionad el post entero y lo descubriréis. :-))

Publicado en: CONSEJOS DE ALQUIMIA, EXPERIMENTOS

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