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Rocío de Juan 4 comentarios

El maizal

Imagen libre de derechos

Nadie nos dijo que no podíamos entrar en el maizal. Ningún adulto nos lo advirtió. El único que nos gritaba que nos alejáramos de su huerto era Old Joe, siempre persiguiéndonos con el puño en alto por subirnos a sus manzanos, porque le rompíamos las ramas de los árboles. Aquel verano rompíamos todo. No había otra forma de llamar la atención. Estaban demasiado ocupados con Ellen Sue, una pequeña bola de carne envuelta en un mantón, que ni siquiera sabía hablar.

—Id a jugar fuera —nos decían—. Dejad a vuestra hermana, no es un juguete.

No podíamos jugar con Ellen Sue, aunque tampoco nos emocionaba la idea. Era demasiado frágil y enana para ser divertida, y, además, acaparaba la atención de los mayores. Hasta parecía hacerle gracia a Old Joe, y eso que él odiaba a los niños. Pero cogía en brazos aquel bulto e intentaba hacerle cosquillas con la barba, y del mantón salía una especie de gorjeo que a todos les hacía mucha gracia.

—Por fin conseguisteis la niña. Va a ser vuestra alegría, porque esos tres diablos… —murmuraba el viejo a nuestros padres, que no solo no le contradecían, sino que fruncían el ceño en nuestra dirección.

Aquella tarde, sentados en la parte de arriba del establo, uno de nosotros dijo en voz alta lo que todos teníamos en la cabeza.

—Vamos a escaparnos.

Era una idea fantástica. No sabíamos cómo no se nos había ocurrido antes. Debían de darse cuenta si desaparecían tres niños, ¿no? Y entonces decidimos escondernos en el maizal.

No fue tan emocionante como creímos al inicio. Apartar las altas hojas de mazorca era una tarea dura, y tenía unos filos bastante cortantes que enseguida nos llenaron de arañazos. Estábamos hechos un desastre antes de haber avanzado siquiera unos metros. Pero teníamos coraje. Rabia y coraje. Eso nos dio fuerzas para seguir caminando hasta que el día se oscureció por completo. En todo ese tiempo, mantuvimos la esperanza de que se dejaran oír las voces de los adultos gritando nuestros nombres. Papá cogería su hoz y comenzaría a desbrozar cada planta del huerto en nuestra busca, mamá llamaría a la tía, y le dejaría a Ellen Sue para salir ella misma en pos de nosotros. Incluso avisarían a Old Joe, que era el vecino más próximo. Pero nada de eso sucedió. La noche proseguía su curso, y solo los grillos parecían solidarizarse con nuestra soledad.

—Hemos ido demasiado lejos. No nos van a encontrar.

Nuevamente, estuvimos de acuerdo, pero no teníamos fuerzas para desandar el camino. Estábamos agotados del esfuerzo, nos escocían las heridas.

—Vamos a hacer un fuego. Así nos verán.

Acometimos aquella nueva idea con muchas energías. Cavamos una especie de zanja para aislar la fogata, y arrancamos todas las plantas de maíz cercanas. Teníamos navajas y mecheros. El resto fue sencillo.

Nunca pretendimos provocar un incendio. Lo nuestro era romper, escaparnos, llamar la atención. Pero jamás quisimos quemar el maizal. La zanja nos protegió solo los primeros diez minutos. En cuanto se prendieron las plantas de alrededor, todo se convirtió en una pura hoguera.

Y esto fue lo último que vimos: el fuego que avanzaba de modo rápido e inexorable hacia nuestra pequeña granja.

Relato construido con las 55 frases para crear infinitas historias, guía gratis que se descarga en la página principal de mi web, usando el tema (el incendio), el reto 1 (narrado en primera persona del plural) y el reto 2 (cruel). Te animo a que crees las tuyas y las compartas 🙂

Publicado en: La posada de los vientos

Rocío de Juan 1 comentario

Diez consejos para mejorar tus textos de ficción

He aquí cuatro magníficos 🙂

Los que me conocéis sabéis que me encanta el género breve. Este verano he leído casi una decena de libros de relatos, y casi todos me han gustado muchísimo.

Entre los muchos motivos que tengo para que sea mi preferido, es que es un género magnífico para enseñar escritura creativa. Y, por eso, hoy me atrevo a recomendaros diez trucos que sirven para el género del relato pero que os ayudarán si incursionáis en otro tipo de narrativa.

¿Preparado todo el mundo? Allá van.

  1. No todas las ideas sirven para escribir un relato, pero todos los relatos proceden de una idea, así que entrénate para generarlas. Pueden servirte disparadores creativos como ciertas imágenes potentes, juegos como el Rory Story’s Cubes, o métodos como el binomio fantástico de Gianni Rodari.
  2. La función de las primeras líneas en tu relato es la de atrapar la atención de quien nos lee. Solo tienes una oportunidad, así que mima esas frases.
  3. Crea caracteres redondos para tus personajes principales. Eso significará que sabes más de ellos que lo que muestras. En otras palabras, utiliza el iceberg de Hemingway.
  4. Elige quién contará tu historia y respeta el tono de ese narrador. ¿Será alguien que ya está dentro de la historia? ¿Lo visualizaremos como una cámara de cine? ¿O sabremos absolutamente todo?
  5. Los diálogos tienen una triple función.  Pueden hacer avanzar la acción transmitiendo información relevante, proporcionan ritmo y agilidad a la lectura, y nos facilitan conocer a los personajes por su modo de actuar y expresarse. Aprovéchalas con diálogos bien pensados.
  6. Sitúa espacio temporalmente al lector. A veces nos olvidamos de que quien nos lee no está viendo lo mismo que nosotros, así que sitúale cuanto antes en el lugar donde está transcurriendo la acción, y en qué época.
  7. La trama debe de ser sólida si queremos que la historia funcione. Puedes aprender más sobre el arco narrativo de una historia aquí. 
  8. En marketing suele decirse «Content is the King». En una historia, el conflicto es el rey. Sin conflicto ni tensión, ¿dónde está la historia?
  9. Casi tan importante como el conflicto, es conseguir ese momento culminante donde todo parece perdido. Ese instante donde el protagonista se juega la muerte física, la muerte profesional o la muerte emocional (o una combinación de las anteriores). No temas enfrentarle al abismo: es lo que estábamos deseando desde la primera línea.
  10. Resolver bien una historia no es sinónimo de happy end. Y a veces es casi tan difícil como escribir las primeras líneas de la misma. ¿Será un final abierto? ¿Le daré un toque redondo? Cada historia pide su final, escúchala.

¿Quieres saber más de alguno de estos consejos? Dímelo y prepararé la siguiente entrada.

Y si quieres mejorar con ayuda, echa un vistazo a estos talleres de escritura que organizo. Estoy segura de que hay alguno para ti.

¡Feliz escritura!

Publicado en: Alquimia de las palabras, CONSEJOS DE ALQUIMIA

Rocío de Juan 2 comentarios

Las otras brujas

(microrrelato inspirado en la imagen de arriba)

Vosotras, que giráis en corrillos, hipnotizando con vuestras vueltas; que marcáis el latido de un corazón, las carreras de 100 metros y la respiración acompasada. Vosotras, mentirosas, que nada sabéis de los sonidos que evocan milenios, de las palabras que nacen eternidades. Para vosotras el presente es un momento apenas, y enseguida se deja atrás, para mirar adelante. ¿Hacia dónde? No lo sabéis. Por eso no me dejaré enredar por vuestra limitada visión del tiempo, odiosas manecillas de reloj.

Publicado en: La posada de los vientos, Microrrelatos Etiquetado como: microrrelatos

Rocío de Juan 2 comentarios

Lo que no se dice o la teoría del iceberg de Hemingway

El famoso escritor americano Ernest Hemingway habló de la teoría del iceberg (también conocida como teoría de la omisión) para definir su modo de escribir, en su novela Muerte en la tarde y en una entrevista con Georges Plimpton:

If a writer of prose knows enough of what he is writing about he may omit things that he knows and the reader, if the writer is writing truly enough, will have a feeling of those things as strongly as though the writer had stated them. The dignity of movement of an iceberg is due to only one-eighth of it being above water. A writer who omits things because he doesn’t know them only makes hollow places in his writing”

I always try to write on the principle of the iceberg. There is seven eights of it under water for every part that shows. Anything you know you can eliminate and it only strengthens your iceberg. It is a part that doesn’t show”

Resultado de imagen de iceberg hemingway literatureLa traducción, aunque no posee la misma fuerza que el original, diría algo así:

Si un escritor en prosa conoce suficientemente bien aquello de lo que está escribiendo, puede omitir cosas que él conoce, y el lector, si el autor escribe con suficiente verdad, tendrá de estas cosas un sentimiento tan fuerte como el escritor las hubiera expresado. La dignidad del movimiento de un iceberg se debe a que solamente un octavo de su masa aparece sobre el agua. Un escritor que omite cosas porque no las sabe, no hace más que dejar lagunas en lo que describe».

Por lo tanto, lo que esta teoría viene a decir es que la clave, el quid de la narración, tiene que residir debajo de la superficie y traslucirse luego en la parte visible. El autor debe saber de la historia mucho más de lo que luego va a contar.

Como curiosidad me encantaría dejaros la explicación matemática de la parte sumergida de un iceberg, ya que, pese a lo que decía el gran Hemingway, no es un octavo, sino un noveno.

El modelo matemático que aplicamos es:

  • Densidad del agua de mar: ρmar = 1030 kg/m3
  • Densidad del hielo: ρhielo = 920 kg/m3

donde Vs es el volumen sumergido y Vi es el volumen total del iceberg. Al ordenar los valores de la proporción y remplazar los datos, resulta:

Por lo tanto, lo que asoma es un 11%, el equivalente a 1/9 (un noveno).

Consecuencias de la teoría del iceberg

a) Desde el punto de vista del autor, este se convierte en administrador de la información. Él decide lo que muestra y lo que omite, y su pericia será la que determine si realmente se han dado los datos suficientes para que el lector vea lo que el autor tenía en mente.

b) Desde el punto del lector, es una forma de narrar que facilita la complicidad, le involucra en la historia y le trata como «inteligente». Todas los indicios están dados, y él solo tiene que componer el puzle.

Resultado de imagen de zapatos de bebé sin estrenar never wornDado que este el funcionamiento básico de los microrrelatos (se elide información, y el lector debe intuirla para obtener el sentido completo del texto) no es extraño de uno de los mejores ejemplos de aplicación de este principio en la obra de Hemingway sea precisamente este nanorrelato.

Se venden. Zapatos de bebé. Sin estrenar.

¿Y vosotros? ¿Conocíais esta teoría o la aplicáis por pura intuición? ¿Queréis compartir algún texto que utiliza este modelo?

Lo que tu texto dice y lo que deja entrever

La fuerza de un relato no siempre está en lo que se explica, sino también en lo que el lector puede descubrir por sí mismo. Si estás trabajando en una novela o un libro de relatos, una corrección de estilo puede ayudarte a ganar precisión, eliminar explicaciones innecesarias y mejorar el ritmo sin perder los matices ni la voz narrativa.


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Publicado en: Alquimia de las palabras, ALQUIMISTAS Etiquetado como: escritura creativa, teoría narrativa

Rocío de Juan 2 comentarios

Sirenas en el cielo

(microrrelato inspirado en la imagen de arriba)

Donde la tierra se acaba comienza mi reino. Muchos la poblaron de sueños, castillos y amaneceres, allí se imaginaron un mundo de caricias y amores reencontrados. Solo verás cosas hermosas.
No, por favor, no mires hacia abajo, mírame a mí. No escuches al «sensato», oye mi voz. Ellos eligieron la tierra seca, dura e inhóspita. Yo te ofrezco la levedad, el olvido y la ambrosía.
Sólo debes dar dos pasos y cruzar el umbral.

Publicado en: La posada de los vientos, Microrrelatos, Taller Etiquetado como: microrrelatos

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