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Rocío de Juan 2 comentarios

Un guion para describir lugares

La Wikipedia nos dice que describir es explicar, de manera detallada y ordenada, cómo son las personas, animales, lugares, objetos, etc. La finalidad de una descripción es múltiple: nos permite ambientar la acción, obtener credibilidad para lo que contamos, facilita que la acción se detenga y, por último, prepara el escenario para lo que sucederá a continuación.

Una descripción puede ser todo lo complicada y todo lo sencilla que deseemos. Por eso es tan interesante poseer un guion para ejecutarla.

El ejercicio que te propongo es sencillo y eficaz. Se trata de que describas un lugar incluyendo estos ocho elementos: LUGAR, PERSONAS, COLORES, CANTIDADES, POSTURAS, VESTIMENTAS, SONIDOS, MOVIMIENTOS.

Si en vez de personas, hay otro tipo de seres vivos en tu texto, nos vale 🙂

Aquí te dejo un ejemplo de texto construido de esta manera:

CARRUSEL

Suena la música del carrusel. Las figuras de madera suben y bajan al compás de la melodía. Los niños son un festival de colores. Hay dos «caballeritos» de azul, blandiendo sus espadas imaginarias, a lomos de un corcel. Hay seis princesitas, rosas, verdes y amarillas, que giran sentadas en el lomo de un cisne o aferradas al cuello de su caballito de mar. Se oye un coro de risas cristalinas y un único llanto; es Jaime, que tampoco ha conseguido ese día que le dejen subir.


¿Y tú? ¿Te animas a escribir algo? ¿Compartes tu resultado?

Publicado en: EXPERIMENTOS Etiquetado como: descripción, escritura creativa

Rocío de Juan 2 comentarios

La tentación acecha

La puerta brilla, relumbra. Tiene unos arabescos en su doble hoja que incitan al misterio. Y es verde, al igual que la frondosa vegetación que la ha mantenido oculta todo este tiempo. Sólo posee una inscripción, claramente legible para quien se aproxima: «Prohibido el paso».

No debo hacerlo. No debería empujar la doble hoja, a pesar de que parezca fácil. Pero es difícil resistirse a los dibujos del dintel y del frontal, que prometen el acceso a un mundo de experiencias fantásticas. ¿Y si el letrero original se borró? ¿Y si decía «Prohibido el paso a los gigantes» u otra criatura maligna? Yo soy únicamente una mujer, sola, pacífica y curiosa.

Toco la puerta, presiono ligeramente, y la doble hoja se abre ante mí. Debo hacerme a un lado porque una alfombra rosada se desenrolla. Cuando termina de extenderse, la toco. Es áspera, caliente al tacto. La piso para atravesar el umbral. Al otro lado se percibe un largo túnel oscuro. Miro hacia arriba y veo unas rejas blancas y puntiagudas.

Cuando doy dos pasos más, la alfombra se vuelve a enrollar, empujándome hacia el interior. Oigo un sonido extraño, parece un runrún. Me estremezco.

En mi mundo se dice: «La curiosidad mató al gato»; en este caso, el gato va a terminar con la curiosidad.


Ejercicio con la imagen de una carta del Dixit y con la frase de la jugada.

Publicado en: La posada de los vientos, Microrrelatos, Taller Etiquetado como: microrrelatos

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El Abismo de Helm y el arco narrativo de una historia

Un día, mientras hacía una búsqueda de recursos audiovisuales para mis clases de escritura creativa, encontré en Youtube el vídeo que tienes al final de esta entrada. Me pareció fantástico para ilustrar el concepto de arco narrativo, así que lo edité, eliminando un par de minutos, lo traduje a castellano y le puse voz.

Es una maravilla por dos razones: sirve tanto para explicar tanto la curva dramática de un relato, guión o novela (véase la imagen al final de este párrafo), como la necesidad de que la tensión crezca y decrezca (incluso introduciendo momentos de humor, si se trata de un texto de gran longitud).

Imagen de storyplot.net

En el caso de la novela, es especialmente útil para concebir cada capítulo como una mini-novela en sí, siguiendo este esquema. Eso sí, ten en cuenta que un buen novelista debería terminar cada capítulo con lo que se ha dado en llamar cliffhanger (literalmente «colgando del acantilado»), es decir, con el clímax. Y este lo resolverías en el siguiente capítulo para «empujar» al lector a seguir leyendo. De este recurso hablaré en la próxima entrada.

En resumen, este es el contenido del vídeo que tienes a continuación: de historias dentro de una historia y de saber dosificar la tensión dramática.

 ¿Y tú? ¿Empleas técnicas para convertir a tu lector en un page-turner (el que devora un capítulo tras otro)? ¿Eres relatista o novelista? ¿Quieres conocer otros modos de estructurar tu relato?

Publicado en: Alquimia de las palabras, CONSEJOS DE ALQUIMIA Etiquetado como: escritura creativa, teoría narrativa

Rocío de Juan 5 comentarios

La dama del frío

Él adoraba la nieve, porque era cuando acudía ella. Los copos se arremolinaban en el aire dibujando el contorno de su silueta, los cristales más altos centelleaban para mostrar el diseño de la diadema que ceñía su frente.

Sólo él era capaz de verla. Nadie más distinguía a la dama del frío, a la reina de las nieves. Y él estaba tan prendado que un día no soportó la idea de tener que esperar al siguiente invierno para visionarla.

Cuando cayó el último copo, él lo atrapó en su pupila para no perderla nunca de vista; en su sacrificio de amor, renunció a ver todo lo demás.

Publicado en: Cita del artista, Microrrelatos

Rocío de Juan 45 comentarios

Oficina de objetos perdidos

—Buenos días.
—Buenos días, señora. ¿En qué puedo ayudarle?
—Verá, estoy buscando algo que olvidé.
—Muy bien, ¿puede decirme cuándo ocurrió?
—La verdad es que no lo recuerdo bien. Fue hace mucho tiempo.
—¿Tiene idea de cuánto tiempo, aunque sea aproximado?
—Yo diría que hace más de diez años.
—Bueno, eso lo va a hacer difícil, pero vamos a intentarlo. ¿Puede describirme lo que perdió y dónde cree que lo extravió?
—Ahora me es imposible recordar el lugar exacto. Fue en una marquesina de autobús y en ese momento había un anuncio de colonia.
—Bueno, bueno. En una marquesina de autobús. ¿Y qué ha extraviado exactamente?
—Verá, ese es el problema. Sé que he olvidado algo importante y que esto ocurrió hace más de diez años, pero soy incapaz de recordar qué es.
—¿No sabe qué ha perdido? ¿Quizá las llaves, el móvil, un paraguas…?
—No, eso no es importante. Eso es prescindible. Creo que olvidé decir algo. Puede que olvidara decir «te quiero» a mi marido. O decir «abrígate bien» a mi hija. Algo así.
—¿Y es ahora cuando quiere solucionarlo?
—Verá, hasta ahora no he podido. Me perdí, ¿sabe usted? Cogí un autobús y no regresé a casa. No volví ese día, tampoco el siguiente. Hubo un momento en que ya no supe cómo volver. Y ahora que lo he averiguado, quiero recordar qué fue lo que hice mal.
—Señora, me temo que no puedo ayudarle.
—¿No puede?
—No, lo que usted busca no se encuentra aquí.
—Entonces, ¿qué debo hacer?
—Yo le sugeriría volver a coger el autobús, en dirección contraria.
—¿Ya está? ¿Eso es todo?
—Sí, señora. A veces, cuando el camino se desanda, se vuelve a recuperar lo perdido.

Publicado en: Microrrelatos, Taller, Tintero

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